Guatemala Comunitaria

Don Mateo Rax

Por: Nelton Rivera.

En la década de los ochenta Don Mateo Rax junto a las familias de la Aldea San Lucas en Panzós decidieron organizarse y tramitar la titulación de la propiedad de las tierras en las que vivían, los finqueros de Alta Verapaz sintieron amenazados sus intereses y fueron a denunciarlos a la Zona Naval y Militar No. 6 de Puerto Barrios Izabal y la base militar No. 21 de Cobán Alta Verapaz; los finqueros afirmaron que los indígenas q’eqchi formaban parte de la guerrilla. 

De esa cuenta en 1982 llegó el ejército a Panzós y a Sepur Zarco en El Estor, inmediatamente comenzaron las detenciones arbitrarias y la desaparición de los hombres, luego la violación y esclavitud sexual de las mujeres, quemaron las casas, robaron las pertenencias,  y finalmente hicieron el despojo de la tierra. Don Mateo es uno de los sobrevivientes de la represión y 34 años después junto a las mujeres de Sepur Zarco buscan la justicia.

“Todos los que estuvimos detenidos en Tinajas estábamos gestionando las tierras, por eso nos tenían ahí. Los militares nos decían que las tierras les pertenecían a ellos”

El día miércoles 3 de febrero 2016 don Mateo Rax fue el tercero de los testigos que se presentaron ante los tres jueces en el Tribunal de Mayor Riesgo A, don Mateo viajó desde el departamento de Alta Verapaz para declarar en el juicio del caso de Sepur Zarco, quiere dar su testimonio y que se sepa la verdad de todo lo ocurrido en su comunidad durante la guerra a partir del año 1982, todo lo que él vivió, todo lo que sus ojos vieron, una historia vivida en carne propia que ha llevado guardada durante treinta y cuatro años de su vida.

Un agente del Organismo Judicial con su uniforme azul custodia una puerta de madera en el lado derecho de la sala, cuando don Mateo fue llamado por la juez Yassmin Barrios en pocos segundos se abrió la puerta, él hizo su ingreso a esa sala, dió unos pocos pasos hasta el lugar en donde debía sentarse, llegó con un pantalón negro, sus botas también eran de ese color y su camisa combinaba con el pantalón y con las botas, así llego finalmente el momento de encontrase con la justicia, comenzó con su testimonio, tres décadas esperó para que los acusados y todos en la sala lo escucharan contar su verdad.

Don Mateo es maya Q’eqchí, es agricultor y nació en el municipio de Panzós Alta Verapaz, vivía en la Aldea de San Lucas de este municipio para el año de 1982, fue en ese mismo año que recuerda cuando llegaron por primera vez los militares, a partir de ese momento todo cambió radicalmente.

El municipio cuenta con nueve microrregiones, San Lucas es la cuarta de estas, Panzós significa en idioma Q’eqchi “dentro de verdosas aguas”, porque está rodeado por los afluentes del río Polochic que desemboca en el Caribe sobre el océano Atlántico.

Don Mateo junto a su familia migró para la Aldea San Lucas, son descendientes de mozos colonos de las fincas de café de la región, al igual que muchas familias Q’eqchis en los años ochenta se organizaron en el comité Pro Tierra, juntos comenzaron a gestionaron la legalización de la propiedad de las tierras en donde estaban asentadas sus comunidades y aldeas, esta gestión se realizó directamente al Instituto de Transformación Agraria -INTA- creado desde 1962 para implementar en todo el país la ley de transformación agraria durante el gobierno de Miguel Ydígoras Fuentes.

Para el año de 1982 fue nombrado por la población de su comunidad como Mayor de San Lucas Panzós, por eso tuvo que representarlos en muchas gestiones, recuerda que para movilizarse hacia la cabecera del municipio había que caminar muchísimo, no tenían carreteras, ni transporte, solamente los carretones que jalaban los tractores de las fincas lograban llegar hasta las aldeas, en uno de esos viajes comenzó a ver varios los retenes militares, algo que no era normal, además algunos soldados llevaban listados, él recuerda “revisaban nuestra identidad” los soldados con la lista en mano, en ese momento comenzaron las dudas del porque de los soldados ahí, y del porque de los listados con ellos.

Luego de presenciar los retenes, regresó a su comunidad, ya de vuelta en su casa, la cotidianidad lo absorbió de nuevo, un día domingo mientras él y otras personas estaban en la iglesia apareció el ejército en la comunidad sin previo aviso.

“Después del culto los soldados llegaron, venían bajando de otra de las comunidades de arriba y a todos nos pidieron que mostráramos las cédulas de identidad. Vieron el listado, compararon nuestros nombres con las listas y ninguno estaba.”

“Con los militares venía un hombre que señalaba a las personas, así las fueron sacando del grupo. Ese día cuatro hombres de la comunidad fuimos señalados, los soldados nos amarraron de nuestras manos y nos llevaron a otra comunidad en Tinajas.”

Don Mateo explicó al tribunal que los soldados los llevaron sin decirles nada, sin darles explicación del porque los habían sacado amarrados de la comunidad, al llegar al destacamento los amarraron a un poste, “nos trataban como si fuéramos cerdos” en esa Tinajas que era parte de una funca, el finquero había prestado su tierra para que el ejército estableciera ahí un destacamento militar.

Una y otra vez, don Mateo pensaba en la razón por el cual estaban en esas condiciones, no tardó mucho en darse cuenta que la detención era por el conflicto de las tierras, esas tierras que también querrian los finqueros, las horas pasaron y los soldados simplemente no les dijeron nada.

“Santiago logró desamarrarse y huir”, recuerda don Mateo. Durante tres días y cuatro noches estuvo secuestrado dentro del destacamento militar en Tinajas, “en mi caso yo también pude salir y salvarme de los militares, fue a la cuarta noche que me pude salir…”

Como fue la tortura dentro del destacamento

“Yo vi como a una persona le cortaban las orejas, a otra el cuello y otra la lengua. Eran muchos los soldados que participaban, incluso hacían fila para golpearnos, también a las mujeres que llevaron las violaban.”

Don Mateo explicó que mientras lo tuvieron amarrado a un poste en el interior del destacamento pudo ver como llevaron a otro señor también q’eqchi, narró como ahí mismo lo golpearon los soldados con sus armas hasta matarlo. Los militares los torturaban, una y otra vez les preguntaban por un campamento que nunca conocieron, fue testigo de cómo a otros detenidos les cortaban las orejas… “Yo insistí que no conocía eso… que no sabía de ese campamento que ellos querían.”

“…Todo esto lo hacían para que dijéramos que nosotros éramos los jefes guerrilleros pero los únicos extraños en la comunidad eran solo ellos, nunca vimos a un solo guerrillero.”

Recuerda que fueron los militares los que llevaron la muerte a la región, estando en cautiverio pudo darse cuenta que los oficiales hicieron una llamada a través de un equipo de comunicación que ellos mismos llevaron, él tuvo la percepción que hablaban con alguien de la presidencia, escucho cuando desde la capital dieron la orden de matarlos.

Intenta hacer memoria de los otros vecinos detenidos con él, dos de ellos se llamaban Santiago y Ricardo Tiu era el tercero, a todos los llevaron a Tinajas, nunca les explicaron el motivo del porque los detuvieron.

“Nos mantuvieron amarrados de pies y manos, hablaban con el teniente poniéndose de acuerdo para que no saliera ninguno de nosotros vivos, Ríos Montt era el presidente, lo llamaron y él les ordenó que tenían que hacer con nosotros. Así fue como me di cuenta de lo que querían hacernos.”

Don Mateo comprendía el idioma castellano, al escuchar la orden del alto mando supo que en ese preciso momento el teniente del destacamento había recibido la orden de que los mataran a las 3 de la mañana, en ese instante se llenó de un sentimiento de tristeza porque sabía que los iban a matar.

Su comprensión del castellano le permitió entender parte de conversación en el cuarto vecino, lo único que separaba a los hombres que estaban siendo torturados con el cuarto de mando del destacamento era una pared de tablas de madera de 1 pulgada de grosor, entre tabla y tabla siempre había espacios vacíos que permitían que los gritos de terror de un lado se escucharan en el otro.

Al otro lado el oficial con un grupo de soldados sentían mucha emoción, la llamada afirmó don Mateo era desde la capital, la voz de quien daba las órdenes era la del presidente de aquel entonces, el general Efraín Ríos Montt, su voz se escuchaba con fuerza, y por si fuera poco el volumen del aparato estaba en lo más alto. Los soldados se pusieron contentos al escuchar a Ríos Montt hablándoles y dándoles órdenes.

“Estuve detenido 3 días y 4 noches en Tinajas. Habían 100 soldados aproximadamente, un grupo estaba fuera deteniendo a más personas en las comunidades, otro grupo subía a la montaña para perseguir a las personas que allá se refugiaban.”

En Tinajas hubo mucha gente que la llevaron obligada, ahí mismo la mataron los militares en ese lugar, sus cuerpos allí se quedaron. El ejército convirtió una casa sencilla en un destacamento militar y este en un centro de tortura.

“…a Ricardo Tiu lo mataron esa madrugada que yo logre huir… esa era la orden, habían muchas personas de las otras comunidades, de mi comunidad ejecutaron por lo menos a 20 personas más.”

Estando en el destacamento les dijeron que a ellos alguien de la comunidad los había denunciado y que ahí en Tinajas lo tenían, pero fue el señor Ricardo Coc quien era un jornalero la persona que con uniforme militar los señalo en la comunidad el día que los detuvieron, incluso le colgaron un fusil para que pareciera soldado.

Pero estaban también los judiciales, estos vestían siempre de civil y la forma de reconocerlos fue cuando la gente comenzó a contar que ellos se llevaban a la gente de las comunidades a escondidas, sin saber el papel de estos varias veces se los encontró en los caminos.

“No supe cuántas personas mataron pero después aparecieron las fosas y la gente estaba con las manos amarradas y torturadas. A las mujeres las violaron muchas veces”

“Las mujeres que perdieron a sus esposos las violaron.”

La fuga y como sobrevivió

Don Mateo cuenta como logro escapar del destacamento a la cuarta noche: “Logre desatarme, vi a otra persona grave en una esquina del lugar en donde nos tenían, vi como lo torturaron, al huir del destacamento me refugie en el monte, solo así logre huir y sobrevivir.”

Luego de desatarse las manos y los pies, salió de la casa que usaban para torturarlos, ese lugar no tenía puerta, se la habían quitado, solamente estaba el marco en donde un día hubo una, corrió fuera del destacamento, logro llegar a la orilla del riachuelo que pasa cerca de la aldea, mientras tanto los soldados intentaron alcanzarlo, pero no lo lograron, a él no le dispararon, pero a otro de los comunitarios que también logró huir antes si lo hicieron pero no lo hirieron.

Don Mateo al llegar al riachuelo cercano salto, uso la corriente del río para escapar, adentro del agua permaneció como unos treinta minutos, la corriente lo saco rumbo al río Polochic, uno de los ríos más grandes que atraviesa todo el Valle que lleva el mismo nombre, recuerda que salió muerto de frío y que paso la madrugada debajo de un árbol de plátano.

Cuando finalmente amaneció busco los caminos no comunes, y las rutas alternas para evitar encontrarse con los soldados porque estos iban por los caminos principales y los puentes, encontrárselos habría sido su sentencia a muerte.

“Es triste recordar que a mucha gente la llevaron al destacamento de Sepur Zarco… atravesé los ríos nadando y Dios me cuido por ser una persona de bien… esto no es mentira.”

Levantando sus manos frente al tribunal don Mateo muestra que aún tiene las marcas del lazo que usaron los militares para amarrarle sus muñecas, la presión y el material lo lastimaron profundamente.

“Cuando les pedí un poco de agua para beber llenaron sus cantimploras con sus orines y eso me daban los soldados.”

Cuando logró regresar a su casa, la construcción ya no estaba, la habían quemado los miliares. Perdió sus cosechas, no pudo seguir trabajando la tierra, perdió sus animales domésticos, hasta su propio matrimonio se perdió, paso un año sin poder trabajar por los golpes y las heridas que le provocaron en el destacamento miliar, durante el día debía irse a esconder en el monte para que no lo localizara la patrulla y la gente le daba tortillas para alimentarse y así estuvo algún tiempo.

“Luego de 3 meses tuve que irme a otro lugar, llegue a la casa de mi padre en su comunidad me aceptaron y pude quedarme a vivir ahí.”

Al regresar a la comunidad supo que el ejército permaneció durante tres días cuando a el se lo llevaron a Tinajas, su suegro le confirmo que estuvieron ahí varios días y noches, también que al permanecer en la comunidad estuvieron molestando a las mujeres, y que a todas las mujeres que se llevaron a Sepur Zarco las violaron.

Esteelmer Reyes

Esteelmer Reyes Girón

Quién era “El cache Asij”

“Conocí a Asij porque permanecía ahí en la municipalidad de Panzós, era una mala persona,  si encontrabas un problema con él te iba a ir muy mal.”

“Canche Asij” fue el apodo con el que se conoció en la región de Panzós Alta Verapaz al comisionado militar Heriberto Valdés Asij, era policía municipal, era una persona violenta, enojada, trabajó por muchos años en la municipalidad, y también era el comisionado militar… “esta persona acompañaba a los militares la mayor parte del tiempo desde 1982, les mostraba los caminos, las aldeas y señalaba a las personas, así realizo muchos viajes a las comunidades para ir a traer a la gente y nunca se les volvió a ver.”

Incluso con cada cambio de alcalde en la municipalidad el Canche Asij siempre mantuvo su plaza, el testimonio de don Mateo como el de otros testigos, especialmente el de las mujeres sobrevivientes señalan al canche Asij en muchas de las detenciones arbitrarias de los hombres, también de las mujeres cuando se quedaron solas.

Cada alcalde comunitario no recibía ningún pago por ir a hacer “el viernes”, esto significa que la autoridad comunitaria designó un día para ir con el alcalde y tratar los temas importantes, ese día debían presentarse, pero todos esos costos para ir a Panzós tenían que cubrirse con sus propio dinero, si no llegaban a la siguiente vez sabían que tenían problemas, incluso podían recibir agresiones y golpes.

“Si una persona era denunciada el canche Asij la iba a traer a patadas, del cuello lo agarraba, a patadas a golpes y cuando empezó todo esto en nuestra región, cuando todo se agravó él se puso contento cuando llegaron los soldados, es cuando detienen a un perro cazador él se ponía contento y acompañaba a los militares.”

Don Mateo recuerda que el canche Asij era un tipo de complexión grande, fuerte, lo conoció porque cuando él fue nombrado como autoridad de su comunidad iba seguido a la municipalidad de Panzós para realizar varias gestiones, por eso más de alguna vez tuvo que hablarle.

Recuerda como perdieron a su representante de la comunidad, al dirigente que comenzó con el tramite de la tierra, él salió a hacer unos trámites y fue detenido por unas personas que estaban vestidos de civil, eran judiciales porque no estaban de camuflaje, los tramites por los que había salido de la comunidad tenían que ver con la legalización de la tierra de la Aldea San Lucas, como ya pasaron tantos años no recordó el nombre del dirigente, nunca mas lo volvió a ver.

Así termino su testimonio, la juez lo despidió y el regreso por la misma puerta de madera.

***

En 1978 las comunidades en Panzós fueron testigos de cómo el ejército y los terratenientes actuaban cuando los indígenas exigían derechos, o cuando exigían el título de propiedad de sus tierras que estaban siendo despojadas por los finqueros y terratenientes locales, solamente cuatro años atrás los militares habían masacrado a cientos de comunitarios en el Parque Central de Panzós, las balas de fusil hirieron a un número grande de personas, ahí murió Adelina Caal Mamá Maquín y con el paso del tiempo los finqueros se quedaron nuevamente con sus tierras.

Treinta y cuatro años después, el teniente Reyes Girón quien comandó el destacamento militar de Sepur Zarco y el comisionado militar Heriberto Valdés Asij enfrentan un juicio por los delitos de violación y esclavitud sexual “contra 15 mujeres maya q´eqchi´, también de la desaparición forzada de más de 20 personas.”[1] A ellos se les acusa de delitos contra los deberes de humanidad, al coronel del ejército Esteelmer Reyes Girón además se le acusa de asesinato y a Heriberto Valdéz de desaparición forzada.

Heriberto Valdez Asij

 


Por Quimy De León

Caso Sepur Zarco

La sala de audiencias del juzgado de Primera Instancia de Mayor Riesgo B estaba llena el día de hoy. En ella estuvieron presentes muchas mujeres mayas, tambien mujeres defensoras de derechos humanos, otras personas acompañantes y periodistas. Esta sala está ubicada en el nivel 14 en la Torre de Tribunales en el centro de la ciudad capital. El tribunal está presidido por el juez Miguel Ángel Gálvez. Hoy fue un día histórico pues se llevó a cabo la audiencia pública de primera declaración en contra del coronel del ejército Esteelmer Reyes Girón y el ex comisionado militar Heriberto Valdez Asij.

El ex comisionado militar Heriberto Valdez Asij, abogado defensor y el coronel Esteelmer Reyes Girón.

A estos dos sujetos se les considera responsables de violación y esclavitud sexual “contra 15 mujeres maya q´eqchi´, también de la desaparición forzada de más de 20 personas.” [1] A ellos se les acusa de delitos contra la humanidad. Al coronel del ejército Esteelmer Reyes Girón además se le acusa de asesinato y a Heriberto Valdez de desaparición forzada.

La mayoría de la gente que asistió a ésta audiencia eran mujeres indígenas, algunas de organizaciones de mujeres, de derechos humanos y medios de comunicación. Afuera no dejaba de llover mientras los dos acusados estaban sentados acompañados de su defensa legal, esperaban que transcurriera el tiempo para dar su primera declaración, hasta que el juez declaró que el proceso debe seguir y que quedan ligados a proceso y en prisión preventiva. Será el 3 de octubre la nueva cita en el mismo juzgado para continuar con el proceso.

Heriberto Valdez Asij ex comisionado militar

Justicia por violación y esclavitud sexual

Sepur Zarco es una comunidad que se ubica en el municipio de El Estor en Izabal. En ella, durante los años más duros de la guerra y el genocidio, se construyó en el año de 1982 [2] un destacamento militar. En este lugar como en otros, los militares cometieron una serie de crímenes tipificados como de lesa humanidad, entre ellos,  la violación y esclavitud sexual durante al menos seis meses en contra de aproximadamente 20 mujeres. A varias de ellas, además, les habían desaparecido o asesinado a sus esposos o familiares.

Las mujeres que se atrevieron a no permitir que estos crímenes quedaran impunes, que se atrevieron a hablar y a pasar por una serie de momentos y trámites engorrosos que alargan el tiempo de espera para que la justicia vaya tomando forma, son nuestra motivación para reflexionar, pensar y seguir actuando a favor de la verdad y la memoria.

Cubiertas con colores y con tejidos llegaron a sentarse frente a sus perpetradores. No llegaron solas, llegaron acompañadas por varias personas, mujeres comunitarias, por organizaciones de mujeres que conforman la Alianza Rompiendo el Silencio y la impunidad. Son ya varios y firmes los pasos que se han dado hasta llegar a este momento, éstos son [3]:

  • El 4 y 5 de marzo de 2010 se realiza el Primer Tribunal de conciencia contra la violencia sexual durante el Conflicto Armado Interno.
  • El 30 de septiembre de 2011, se presenta la querella penal ante el sistema de justicia.
  • Del 24 al 28 de septiembre de 2012, se desarrollan las declaraciones de anticipos de prueba de 15 mujeres y 4 hombres q´eqchi´.
  • El 14 de junio de 2014, se ejecutan dos capturas de responsables de violencia y esclavitud sexual.
  • El lunes 23 de junio de 2014, se inicia la Audiencia de primera declaración de los sindicados.

Mientras la Justicia llega

Ingresar en la torre de tribunales no es nada agradable. Las veces que lo he hecho ha sido para acompañar algún caso de alto impacto, relacionado con derechos humanos y sus constantes violaciones. Conocer y comprender cómo se mueve el poder en uno de los campos de lucha más complejos es escalofríante, además de lo difícil que es comprender cómo funciona el sistema de justicia y las mismas leyes y su manoseo. La mayoría de veces que he asistido a una audiencia, he podido comprobar más allá del discurso, que funcionan a beneficio del bloque de poder representado en las estructuras patriarcales políticas, militares, sociales, religiosas  y económicas que controlan en su mayoría hombres.

Aún así estoy convencida que si para muchas mujeres y personas sobrevivientes de genocidio y otros delitos contra la humanidad, es importante buscar la justicia en este campo, entonces éste se convierte en un campo estratégico para la disputa de sentido que se requiere hacer en nuestro país. La valentía de quienes se atreven a llevar hasta un juicio a sus perpetradores y abusadores, se convierte es una responsabilidad para la sociedad completa, para entender la historia y reconstruirla.

Conforme se va desarrollando la trama judicial, se van presentando pruebas, peritajes, testimonios y documentos de archivo existe la posibilidad de llegar a ratificar que lo que sabemos como pueblos, lo que hemos sabido siempre en voz baja y es que estos crímenes si ocurrieron, que si hubo genocidio, que si hubo violación y esclavitu sexual. Conforme avancen estos procesos esperamos que esto se convierta en una verdad histórica probada por un tribunal, tal y como ocurrió con el juicio por genocidio en contra de Efraín Ríos Montt. Este tipo de hechos marcan una huella en la historia, en la memoria colectiva, de las luchas de las mujeres y de las luchas feministas.

 

[1] Comunicado Alianza Rompiendo el Silencio y la impunidad. 23 de junio de 2014.

[2] El destacamento fue cerrado en el año de 1988.

[3] Ibid.