Guatemala Comunitaria

Prensa Comunitaria Km 169

Por Nelton Rivera.

Doña Petrona es una mujer Q’eqchi de 75 años de edad, cuando ella tenía 41 llegó el ejército a su comunidad y tomo control de las otras comunidades en Panzós Alta Verapaz en 1982, ella recuerda ese año porque fue cuando comenzó la represión del ejército.

“Llegaban los soldados a buscar a la gente a las comunidades y se los llevaban y nunca más los volvimos a ver.”

Las comunidades se organizaron en la década de los años ochenta para solicitar al Instituto Nacional de Transformación Agraria (INTA) legalizara las tierras a favor de la población, esto motivo que los terratenientes en la región con intereses concretos en las tierras los denunciaron de pertenecer a la guerrilla, a partir de esa denuncia llegaron los militares.

Durante el juicio realizado para esclarecer los delitos cometidos por el ejército en Sepur Zarco y Panzós a partir del caso “Sepur Zarco”, varios sobrevivientes y testigos narraron como el ejército llego a las comunidades, haciendo uso de listados ubico a los hombres, los detuvo y los desapareció, luego regresó por las mujeres, las esclavizó y las violó constantemente.

Muchas familias al comprender que correrían la misma suerte decidieron huir a las montañas para sobrevivir, el ejército respondió enviando patrullas a buscarlos, también hizo uso de artillería pesada sobre la montaña y a la aviación para atacarlos, muchos niños murieron de hambre y enfermedad.

El ejército asesino a su esposo y ella para sobrevivir tuvo que entregarse al destacamento militar de Sepur Zarco, fue esclavizada para trabajar al servicio del ejército, fue violada múltiples veces por los militares.

Luego de 34 años de buscar la justicia, finalmente doña Petrona dio su testimonio ante el Tribunal de Mayor Riesgo A, los dos militares acusados fueron condenados el día 26 de febrero de 2016, el primero fue el comandante del destacamento militar, el coronel Esteelmer Francisco Reyes Girón, el segundo fue comisionado militar, Heriberto Valdés Asij, conocido también como el canche Asij.

A Reyes Girón el tribunal lo condenó a 120 años de prisión por los delitos contra los deberes de humanidad durante los años 1982 y 1983, por esclavitud y violación sexual de mujeres Q’qchis y el asesinato de doña Dominga Cuc y sus dos hijas. Al “canche Asij” a 240 años de prisión por la violación y esclavitud sexual de 11 mujeres Maya Q’eqchi y la desaparición forzada de siete de los esposos.

Solamente un oficial y un comisionado militar fueron juzgados, quince fueron las mujeres Q’eqchis las querellantes en el juicio, pero fácilmente el número de mujeres que sufrieron lo mismo puede llegar a sobrepasar el número de sesenta[1], quizás este juicio podrá abrir el camino para que las demás mujeres y familias afectadas busquen justicia, quizás el MP amplié la investigación a los otros autores materiales e intelectuales, altos mandos del ejército o a civiles como los terratenientes que también participaron de forma directa o indirecta.

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Doña Petrona contó su historia

Doña Petrona se casó con Mario Mes Chub, juntos tuvieron a cuatro hijos, Candelaria, Juan, Abelino y Margarito Mes Choc, construyeron su hogar en Panzós Alta Verapaz. El día 2 de febrero 2016 ella llegó al Tribunal de Mayor Riesgo A para dar su testimonio sobre todo lo vivido durante la guerra.

Su cabello ya es de color gris, sus canas brillaban reflejando la luz de la sala, iban recogidas con una cola de elástico con dos pelotitas rosadas, una frazada de colores cubre su espalda y una toalla rosada está en una de sus manos con la que contuvo muchas veces sus lágrimas mientras le explicaba al tribunal cada uno de los terribles momentos que vivió.

La juez Yassmin Barrios, presidenta del tribunal le explicó que ella llegó para hablar de “la represión, control, desapariciones forzadas, violencia sexual, violencia generalizada en la comunidad La Esperanza, municipio de Panzós Alta Verapaz y sus alrededores, ejercida por miembros del ejército de Guatemala, comisionados militares, colaboradores del ejercito e integrantes de las patrullas de autodefensa civil.”

Sobre los dos acusados, al coronel Reyes Girón, el otro el comisionado militar “el canche Asij”, ella los conoció en el pasado, aunque aclara que los nombres completos de ambos no los sabia hasta que la presidenta del tribunal se los mencionó.

Doña Petrona no recuerda la fecha exacta de su nacimiento, en su papel de identidad esta la fecha, afirmó. Nació en la jurisdicción de Carchá Alta Verapaz, junto a su esposo para buscar su sobrevivencia decidieron ir a trabajar la tierra en Panzós, juntos construyeron su casa en la Aldea La Esperanza.

No recuerda la fecha exacta, hora, día y mes cuando llego finalmente al destacamento militar de Sepur Zarco, no tuvo forma de memorizar las fechas.

“no sé leer ni escribir, de haber sabido hubiera registrado esas fechas. Recuerdo que fue en 1982 cuando huimos a la montaña y que fue el año de 1983 cuando regresé y estuve en el destacamento.”

Así comenzó a narrar su historia…

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Los T’zultaka de la Montaña les dieron refugio y protección

“En el año de 1982 nosotros nos fuimos a refugiar a la montaña, en esa época lo que sucedía es que llegan a las comunidades los militares y se llegaban a llevar a las personas, se los llevaron en camiones y así fue como nosotros comenzamos a ver que hacíamos para sobrevivir y así huimos.”

Para los mayas Q’eqchí, Achí y Pocomochí en Guatemala y Belice, T’zultaka es el dios del maíz, de las alturas, de las profundidades y de la abundancia de los animales, habita en los cerros y en las montañas[2], por lo tanto es el protector de la montaña.

Doña Petrona cuenta como su casa estaba divida en dos áreas principales, la mitad estaba dedicada a una tienda que tuvieron y para almacenar el maíz y las mazorcas que estaban cosechando en aquella época, la otra área era prácticamente para la vivienda. Recuerda que todavía les faltaba cosechar 10 tareas de milpa el día que llegaron los soldados a la comunidad.

“Mi finado esposo nos dijo que teníamos que huir y vimos que podíamos llevar, teníamos 4 hijos los más pequeños llevaban las bolsas de azúcar y aguas gaseosas, con lo que podían cargar y así nos fuimos a refugiar a la montaña.

Cuando nos agarraba la noche nos enrollábamos en unos nylons, nos lluvia todo el tiempo, los usábamos para protegernos del agua y de los insectos, todo esto que nos ocurrió no me lo estoy inventando, yo lo viví, cuando los soldados nos encontrabran, volvíamos a huir, usamos los ríos para caminar, porque en la montaña no habían caminos.”

Don Mario Mes y ella tenían en aquella época 8 tareas de tierra, que son 8 cuerdas de terreno, doña Petrona afirma que pelear por la tierra, por esa tierra que tenían, más las otras parcelas de las demás familias de la comunidad molestó a los terratenientes, porque poco a poco la gente tuvo sus propiedades, sus inmuebles, animales y negocios, describe que ellos tenían cacao, maíz, frijol y que cuando llegó la represión lo tuvieron que abandonar todo.

Su finado esposo le decía “que les vamos a dar de comer a nuestros hijos, él se iba a buscar algo que el mismo monte nos daba, yerbas, a veces él encontraba caña y eso le dábamos a nuestros hijos, porque eso era lo único que encontrábamos.” Su voz en ese momento se quebró, la toalla rosada en su mano limpió de su rostro sus lágrimas.

De 1982 a 1988 aproximadamente, los T’zultaka de las montañas protegieron a un sin número de personas Q’eqchís; ancianos, mujeres y niños que encontraron adentro de la montaña la protección frente al ejército y los terratenientes.

Esa misma historia se vivió en Huehuetenango, Quiché, Petén, Chimaltenango y otros lugares del país.

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El ejército asesinó a su esposo

Un día seis personas se juntaron para ir a buscar comida, así salieron de la montaña, estaban en un sitio mientras comían unas naranjas cuando Abelino su hijo de 6 años grito “ahí vienen los saldados nos vamos a morir… mi esposo se arrodilló ahí mismo y se puso a orar, desde ese día él murió y ya no lo tenemos entre nosotros.”

La acción de don Mario le permitió a Abelino su hijo pequeño correr inmediatamente y meterse adentro de la montaña de nuevo, doña Petrona ante el grito de alarma decidió reunir a sus hijos, juntos salieron huyendo de la patrulla del ejército, montaña adentro podían tener un respiro de tranquilidad.

Recuerda que caminaron por muchos cerros, en el momento cuando iban caminando sobre unas peñas escucharon los disparos de fusil. “Ese fue el momento en el que mataron a mi esposo, junto a los otros hombres, en ese momento nos quedamos solos.”

A don Mario Mes no lo volvió a ver, “desde ese día nunca encontré su cuerpo, no lo he podido velar, ni enterrar y despedir.”

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El destacamento militar de Sepur Zarco

Mientras ella narraba ante el tribunal hablo de los serios problemas en su salud, está enferma del oído, en 1982 se fracturó el pie cuando huyó del ejército junto a su familia, “me resbale en un río y ahí me rompí el pie, desde ese entonces me duele, todavía siento el dolor.” Su voz se quiebra de nuevo, su mano coloca sobre sus ojos, guarda de nuevos sus lágrimas.

“Mi hijo Abelino quedo también afectado, él quedo mal de un oído y de un ojo, cuando sucedió ese incidente con el ejército, cuándo perdimos a su padre, él escucho los disparos muy de cerca y como pudo corrió adentro de la montaña y como pudo logró salvarse.”

Sin el apoyo de su esposo, tuvieron que salir de la montaña, buscaron ir a la comunidad de Sepur Zarco sin otra opción, en juego estaba la vida de sus hijos pequeños, caminaron como 2 días y al tercer día llegaron al destacamento militar, ahí se presentaron para que el ejército respetara su vida.

“Cuando llegamos nos arrodillamos en el suelo y empezamos a orar para que nos perdonaran y nos dejaran ingresar a la comunidad. Nos quedamos a dormir en la sombra de una de las casas del destacamento, en la noche los soldados llegaban a jalarme de las piernas y yo despertaba a mis hijos para decirles que llegaron los diablos y que me querían llevar, así nos protegíamos entre nosotros.”

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Esclavitud y violación sexual

En el destacamento miliar fue el lugar en donde la violaron; “ahí estuvimos, es muy doloroso relatar todo el daño que nos ocasionaron esos hombres, luego nos llevaron a una pequeña casa y esa casa estaba rodeada por ellos, no podíamos movernos a ningún lugar, al amanecer nos llevaban a cocinar, nos decían vengan y me llevaban a cocinar con otras de las mujeres, muchas veces fui violada, una de mis hijas también fue violada.”

Doña Petrona recuerda que mientras estuvo detenida con ella hubo muchas mujeres, pero recuerda a una en particular porque se escondía debajo del pollo para cocinar, todas las demás mujeres lloraban de terror y los soldados llegaban, la buscaban y se la llevaron.

“ella nos contó que la llevaron a la orilla de una fosa y le dijeron que en el fondo estaba su esposo, le dijeron te vamos a llevar a ver a tu esposo y él estaba al fondo de la fosa.”

Doña Petrona explica que dentro del destacamento había varias construcciones, algunas parecían casas, otras no, con insistencia los soldados le decían: “vos ya no tenés a nadie, nadie está preguntando por vos.”

Todos los días la llevaron a trabajar a la cocina del destacamento junto con otras mujeres, las hicieron trabajar de manera forzada, tenían que soplar el maíz y el frijol para limpiarlo, todo el tiempo eran grandes cantidades de estos granos, luego lo tenían que cocinar en unas olladas grandes, “las hoyas eran como para cocinar a los cerdos, ahí era donde les cocinábamos.”

Los vecinos de Sepur Zarco hacían una “contribución” de los alimentos que ellas cocinaban para el ejército, el frijol y el maíz llegaba por canastadas, ni una sola libra del grano fue comprada por los militares.

“Lo que nos daban eran 4 tortillas, cuando decíamos que si en agradecimiento, nos decían ¿así es como ustedes comían en la montaña? ¿Se comieron la carne?, sí, respondimos nosotras, ¿les gusto la carne?… lo que ustedes se acaban de comer es carne de perro, nos gritaban”

“Nos decían apestosas, eso era realmente humillante porque en nuestra comunidad siempre íbamos al río y en la montaña siempre nos bañamos. La mujer de quién les hablo se llamaba Candelaria Beb y ella ya está fallecida, estas son mis palabras.”

Ella recuerda a otras mujeres que corrieron por la misma suerte, su hija Candelaria Mes, Candelaria Yat, Rosa Tiul, Margarita Chub, son algunos nombres que recuerda a sus 75 años, con su voz cuenta que hubieron muchísimas más mujeres, por momentos se aleja del micrófono, dice que todos los días llegaban más mujeres al destacamento, a tal punto que el ejército podía hacer turnos con ellas, unas reemplazaban a las otras.

“Las mujeres que estaban conmigo todas eran viudas, y eran un montón de mujeres, todos los días llegaba el montón de mujeres.”

“Lo que sucedía es que llegaban todos los días los soldados, de un lado tenia a mi hija, a mi yerno y mis dos hijos, y yo con un palo les decía hijos de puta váyanse de acá los voy a denunciar con quien los manda, acaso no les da vergüenza lo que nos vienen a hacer.”

Yo no puedo inventármelo, lo que me sucedió a mi es lo que vengo a contar, yo estuve ahí. Solo Dios sabrá cuánta gente llevaron, si eran mujeres u hombres, no lo sé con exactitud todas las tardes escuchamos disparos.”

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Del destacamento de Sepur Zarco las llevaron al de Tinajas

El destacamento de Sepur Zarco estaba ubicado en una de las fincas del municipio de El Estor Izabal, el destacamento de Tinajas lo ubicaron en otra finca en el municipio de Panzós Alta Verapaz, con el permiso y el apoyo del dueño de la finca de Tinajas, propiedad en ese entonces de Flavio Monzón alcalde municipal de Panzós Alta Verapaz en 1982. Otras fincas que se encontraban entre Panzós y El Estor eran propiedad de las familias Milla, Meagli en El Estor Izabal[3], también los Overdick García, los Monzón entre otros terratenientes.[4]

Doña Petrona, recuerda que primero estuvieron en el destacamento de Sepur Zarco, luego ordenaron que las enviaran al destacamento de Tinajas.

“Cuando estuvimos en Tinajas, mis hijos tenían como 6 o 7 años el más pequeño, ahí los amarraban y los dejaban tirados, no estuvimos en ninguna casa, si no que nos cubríamos con las hojas gruesas de los árboles para quedarnos en la intemperie. A mis dos hijos y mi yerno los mantenían amarrados; el esposo de Candelaria mi hija era Manuel Caal Beb, Juan Mes y Abelino Mes eran mis otros dos hijos pequeños, Mariano es el hijo que todavía me cuida.

A su yerno y sus hijos los soldados dentro del destacamento en Tinajas constantemente los pateaban y los golpeaban con sus armas en el estómago. Ella recuerda que en su estancia les gritaban “vayan a bañarse”, luego llegaba un hombre gordo quien las violaba de primero y luego llegan otros hombres más pequeños que formaban parte de la tropa y las violaban también.

“Recuerdo que todo esto sucedió en la época de Ríos Montt, todo esto fue muy doloroso lo que nos sucedió.”

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La vida fuera del destacamento

Doña Petrona sabía que su comunidad la esperaba un lote de tierra, para ella y su familia, por eso en el año de 1982 las autoridades de la comunidad estaban gestionando ante el INTA esas tierras, ella comprende que la lucha por la tierra fue la razón por la cual se enojaron los terratenientes de la región, toda la represión fue por pedir la legalización de la tierra, hoy esas fincas las tienen con Palma Africana en grandes extensiones de cultivo.

“Cuando yo regrese a mi casa ya no había nada. Algunos de nuestros cultivos habían sobrevivido debajo del monte cuando este creció, nuestras reses, nuestras gallinas, nuestros coches, todos se perdió.

Les enseñé a mis hijos a trabajar, porque somos gente de trabajo, les enseñé a trabajar la tierra a mis dos hijos varones. Ellos me preguntaban que vamos a hacer para comer, yo le respondí tendremos que cultivar la tierra para comer. Compramos un machete, compramos una lima para afilarlo y comenzamos a sembrar de nuevo la tierra. Sembramos cinco cuerdas de arroz, una cuerda de chile y otra de frijol.”

Doña Petrona salió de la montaña sin nada, cuando ella y sus hijos salieron del destacamento militar de Tinajas, no tenían absolutamente nada, poco a poco fueron comenzando de nuevo, algunos vecinos le regalaron ropa vieja para vestir a sus hijos, también las mujeres le regalaron un corte viejo.

“Les enseñé a trabajar a mis hijos, así comenzaron a ganarse la vida y sus centavos, yo también trabajaba vendiendo tortillas, vendiendo tamales y tayuyos. Luego aprendí a tejer y así fue como seguimos trabajando tejiendo cosas.

Ahora a duras penas puedo sobrevivir, la gente que es buena me regala, comida, azúcar y así voy pasando los días. De 1982 hasta la fecha aún no tenemos la propiedad de la tierra.”

Ella insiste en recordar que perdió a su esposo, nunca lo pudo enterrar, aún no ha encontrado su cuerpo, el ejercito no quiere decir en donde los enterraron, y en el lugar en donde ella sabe que lo mataron, en la comunidad de San Marcos la gente ha quemado muchas veces el suelo para sembrar y su cuerpo aun no aparece.

Treinta cuatro años después ella y su familia, al igual que las demás personas de su comunidad siguen el derecho y la propiedad legal de la tierra. Doña Petrona terminó de contar su historia, su testimonio sirvió para condenar al coronel Esteelmer Reyes Girón y al comisionado militar Heriberto Valdes Asij.

La tierra sigue en disputa

Actualmente en menos de quince años la finca Tinajas ha cambiado de dueños constantemente, de la misma manera que otras fincas sobre el Valle del Polochic (Alta Verapaz y El Estor Izabal), en el año 2011 la familia Widmann vendió la finca Tinajas a la familia Pellas Chamorro de Nicaragua, nuevamente desalojaron por la fuerza a las comunidades Q’eqchi asentadas en el valle.

Los Pellas intentaron hacer funcionar un ingenio azucarero el Chabil Utzaj[5], en el intento fracasaron ahora en 2016 está quebrado, cientos de familias desalojadas siguen sin retornar a sus tierras, los terratenientes y empresarios tienen nuevamente puestos los ojos sobre la tierra, esta vez para la Palma Africana.

En los desalojos violentos del 2011, murió Antonio Beb Ac en la comunidad Miralvalle en el Valle del Polochic, en el desalojo participaron los terratenientes, cuadrilleros, paramilitares, policías y soldados.[6]

El asesinato del profesor Adofo Ich Chaman[7] en 2009 por el jefe de seguridad de la CGN Mynor Rolando Padilla, para el 2016 las empresas como la Compañía Guatemalteca de Níquel S.A. (CGN) explotan grandes cantidades de minerales de estas tierras, el monocultivo de la Palma Africana en grandes extensiones de tierra se impuso bajo el control de la empresa NATURACEITES, propiedad de las viejas familias terratenientes en esa región como los Maegli-Müeller.[8]

La historia del despojo se repite nuevamente.

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Coronel Esteelmer Reyes Girón
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Heriberto Valdés Asij
[1] Entrevista realizada a Amandine Fulchiron en el marco de la investigación “Tejidos que lleva el alma. Memoria de las mujeres mayas sobrevivientes de violación sexual durante el conflicto armado”. Febrero 2016.
[2] Celso A. Lara Figueroa. Leyendas mágicas del corazón del cielo de Guatemala. Centro de Estudios Folklóricos, USAC, 2005.
[3]  Plaza Pública. Sepur Zarco: La violencia sexual será juzgada. Oswaldo Hernández. 15 de octubre de 2015.https://www.plazapublica.com.gt/content/sepur-zarco-la-violencia-sexual-sera-juzgada
[4] Periodismo Humano. Masacre de Panzós Cobán, Guatemala: Nos enseñaron el silencio, pero es hora de gritar. Juan Calles.http://guatemalacomunitaria.periodismohumano.com/2014/06/01/nos-ensenaron-el-silencio-pero-es-hora-de-gritar/
[5] Nelton Rivera. Valle del Polochic: Despojo con sabor a Flor de Caña. Albedrio. 27 de junio 2011.http://www.albedrio.org/htm/articulos/n/neltonr-019.htm
[6] Indymedia Guatemala. Resumen desalojos Comunidad Miralvalle. Desalojos de cerca de 800 familias en el Valle del Polochic. 16 de marzo 201. http://radiopozol.blogspot.com/p/internacional.html http://www.chiapas.indymedia.org/index.php?category=4
[7] Nelton Rivera. Profesor Adolfo Ich Chamán, estás en la memoria del pueblo. Prensa Comunitaria. Septiembre 2014.https://comunitariapress.wordpress.com/2014/09/27/profesor-adolfo-ich-chaman-estas-en-la-memoria-del-pueblo/
[8] Luis Solano. Palma Africana y empresas se expanden aceleradamente a lo largo de la FTN. Revista Enfoque, 15 de julio 2015.

Por Nelton Rivera  -Prensa Comunitaria

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Guatemala: en el mes de septiembre el gobierno y las empresas profundizaron la conflictividad en la región norte del departamento de Huehuetenango, especialmente en el territorio del pueblo Maya Q’anjob’al.  El presidente Otto Pérez Molina insiste en realizar una “Mesa de Diálogo en ese territorio”, espacio conformado por varios ministros de su gobierno -especialmente los de Energía y Minas, Recursos Naturales, Gobernación y Defensa-.  El presidente guatemalteco respalda como un “actor” del diálogo a la empresa española Ecoener Hidralia Energía – Hidro Santa Cruz,  pese a todas las violaciones de Derechos Humanos que ha cometido la empresa para avanzar en su fase de instalación. Representantes de los pueblos, y comunidades son claros en rechazar esta propuesta, pues aducen que cualquier espacio de reunión entre gobierno y pueblos no se puede considerar “diálogo”, sencillamente porque no hay condiciones para ello, rechazo que se generaliza con la presencia del empresario de Galicia, Luis Castro Valdivia.

Otros actores buscan tener protagonismo en esta conflictividad, como el obispo de Huehuetenango Álvaro Ramazzinni y el Procurador de los Derechos Humanos, Jorge De León Duque, convocados como testigos de honor frente a un proceso que arroja más dudas que soluciones.

Varios son los conflictos provocados por empresas nacionales y transnacionales: proyectos de construcción de hidroeléctricas, minería, petróleo, interconexión eléctrica entre otros. Frente al rechazo de los pueblos, estos proyectos aumentan aceleradamente los conflictos en las comunidades, no solo es la española Hidro Santa Cruz en Barillas, sino que muchas más pretenden instalarse en todo el territorio.

Frente a este falso diálogo, son las mujeres las que están jugando un papel importante desde la organización y resistencia comunitaria. Para comprender de mejor manera el papel de las mujeres en los territorios en lucha y Resistencia por la territorio y la vida, realizamos entrevistamos a lideresas de la región.

  • María Guadalupe García Hernández, es mujer Maya Mam, forma parte de la Organización de Mujeres Guatemaltecas Mama Maquín.
  • Alicia López, es representante de la Red de Mujeres Mayas de Aguacatán, Huehuetenango.
  • Blanca Faustina Jiménez Gómez, es parte de la Junta Coordinadora del Movimiento de Mujeres Mayas.
  • Hermelinda Simon Diego, es parte de la Asociación de Mujeres  Akabal de Santa Cruz Barillas.

Todas forman parte del Movimiento de Mujeres Mayas de Huehuetenango, en donde se integran representantes de los nueve pueblos lingüísticos que conviven en este departamento.

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María Guadalupe García

¿Cuál es el análisis y el posicionamiento político que hacen las mujeres mayas del departamento sobre la intencionalidad de una “Mesa de Diálogo” promovida por este gobierno?

Hemos tenido nuestros espacios de análisis y de reflexión como mujeres mayas sobre estas propuestas de las mesas de diálogo. Creo que lo que se planteó, cuando llegó el Presidente Otto Pérez Molina a Barillas, para que se hiciera una mesa de diálogo en Huehuetenango, no ha sido decisión de las comunidades, de los pueblos que están en resistencia y que exigen el respeto a las Consultas Comunitarias.

Por ejemplo, nosotras en análisis y con las representantes de las mujeres de los nueve pueblos mayas en Huehuetenango, decimos NO a las mesas de diálogo, no sólo ahora. Nosotras decimos no rotundamente, porque sabemos que detrás de esas mesas de diálogo lo que quieren lograr es negociar y nosotras hemos dicho como pueblos y como mujeres no a la negociación.

No, porque hemos hecho nuestras consultas comunitarias, por ejemplo: en Barillas en el año 2007 se hizo la consulta comunitaria en el mes de junio, en donde más de 45 mil personas dijeron un NO a la minería y a los mega proyectos. Hemos realizado 28 consultas comunitarias sólo en el departamento de Huehuetenango.

Aparte de las consultas comunitarias de buena fe, hemos declarado territorios libres de licencias de minería y de megaproyectos, el territorio Q’anjob’al, Akateco, Chuj por el norte, el territorio Huista, en el territorio Mam. Hemos tenido ya tres declaraciones.

Nosotras estamos claras como pueblo, que hemos dicho NO. Los que no están claros son las instituciones de gobierno o los gobiernos. Pero nosotras sí tenemos claro que no  negociamos la madre tierra, si no al contrario, la defendemos porque es parte primordial de nuestra vida, ella nos da los alimentos, nos da el agua, nos da el aire, pero además sobre ella se construye nuestra historia, nuestra identidad como pueblos y es por eso que decimos NO.

 ¿Desde la Cosmovisión del pueblo Maya qué es Dialogar?

Como mujeres  y como pueblos tenemos una concepción de la vida en donde nuestros abuelos y abuelas nos enseñaron que nosotros somos una parte más de la naturaleza, todos los elementos que coexistimos en el planeta todos somos importantes y debemos vivir en armonía y en equilibrio con ella. Eso es lo que nosotros estamos de mandando y construyendo en los territorios en donde vivimos, ésa es la voz de las mujeres mayas en Huehuetenango.

Dialogar por ejemplo es lo que han mostrado nuestras consultas comunitarias, pero siempre y cuando se toma en cuenta de verdad el sentir. Dialogar es ponernos de acuerdo, es que todos y todas lleguemos a consenso, pero que nadie nos imponga.

En este caso, ¿quién tomo la decisión?, ¿será que el pueblo dijo que sí queremos dialogar, queremos implementar una mesa de dialogo?, ¿será que los pueblos dijeron quiénes van a estar, quienes no van a estar y cuantos van a estar?.

Ellos (gobiernos y empresas) dicen… cuando y donde. Ellos imponen  y no toman en cuenta lo que realmente dice la población.

En cambio desde la cosmovisión maya, el diálogo es información transparente, es el análisis, la discusión, la reflexión y es el consenso. En donde todos y todas, podemos expresar libremente lo que sentimos, lo que pensamos y por esa razón hemos hecho las consultas comunitarias.

 ¿Qué son las Consultas Comunitarias desde los pueblos originarios?

Las consultas comunitarias son una práctica desde nuestros ancestros para tomar decisiones. Son ellas quienes dieron apertura a la participación de las mujeres, son los que dieron apertura a la participación de la juventud y de la participación de la niñez, como un ejercicio de su participación.

En realidad, por eso nosotros valoramos esas prácticas ancestrales, pero también no sólo son prácticas ancestrales, si no que están respaldadas en la Constitución Política, en las leyes de Descentralización, en Código Municipal, en el Convenio 169, en la Declaración de las Naciones Unidas sobre Pueblos Indígenas,  está el derecho a la consulta. Hay que consultar y hay que informar.

Pero entonces ellos también se quieren apropiar de la palabra diálogo, pero un diálogo impuesto, eso es lo que nosotros no queremos. “Nosotros decimos la madre tierra no esta en venta, no se puede negociar, porque la madre tierra es la vida.”

 ¿Qué se defiende con las Consultas Comunitarias?

No sólo es la vida de los pueblos, estamos luchando por la vida de todos y todas que coexistimos en este planeta, humanidad, animales, plantas, por la biodiversidad. La biodiversidad mantiene el equilibrio de la vida, si ésta se destruye, automáticamente estamos destruyendo la vida de la humanidad.

Por eso decimos desde la cosmovisión de nuestro pueblo que solamente somos una parte más de la naturaleza y la humanidad no está en el centro, si no que solo somos una parte más. Por esa razón tenemos que vivir en armonía, en equilibrio. Por eso nuestros pueblos han vivido miles y miles de años. Pero si nos ponemos a pensar, el “desarrollo” que ellos han planteado, ha entrado en choque con esta armonía y con este equilibrio, por eso ellos muchas veces convencen a la población con este discurso de supuesto desarrollo. ¿Pero qué es el desarrollo? ¿para quién es el desarrollo? Un desarrollo que lo quieren a costo de la humanidad y a costo de la madre tierra.

Por eso, con toda claridad nosotras rechazamos estos planes. Creo que fue muy clara la posición el día de hoy 19 de septiembre, que no queremos diálogo porque generan conflicto, división, masacres de las comunidades.

Estamos claros que nuestra lucha tiene que seguir, para defender el territorio que es nuestro. El territorio que nuestros abuelos y abuelas lo han mantenido, así como nosotros ahora estamos luchando, mujeres, pueblos, jóvenes y así lo seguirán, nuestros hijos, hijas, nietos, nietas, bisnietas y bisnietos.

Esa sabiduría y esos conocimientos, esa es la herencia más importante de nuestros ancestros.

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 Alicia López

¿Qué sucede cuando el gobierno llama a diálogo pero impone la presencia de la empresa Hidro Santa Cruz?

Cuando un diálogo no parte de un consenso y de una decisión colectiva, desde ese momento ya vienen con una intención de negociaciones de los poderes económicos y políticos. Por eso decimos que NO aceptamos los diálogos que van en razón de negociaciones. Éstas son estrategias políticas de cómo reprimir a la población, en este caso a los pueblos y desde este punto están negando el derecho de las comunidades y de los pueblos en sus formas de organización. Es decir el Estado los está escogiendo y no está integrando a la totalidad de la participación organizativa que tenemos como pueblos, que al final lo establece la Constitución Política en su Articulo 66.

Cómo es posible que vamos a dialogar con la empresa que esta atentando contra  nuestra vida. Nadie puede ser juez y parte en un diálogo, en una conversación o en una toma de decisiones. Prácticamente ahí es donde desestabiliza esta unidad y existe la división, justamente decimos que  su presencia es más que suficiente para decir NO.

Frente a la empresa ¿cómo van a tomar decisiones si aquí estoy?. Entonces la mirada aquí esta, los oídos aquí están,  y por supuesto las palabras aquí están. Entonces se reprime a la población en su expresión, se le está negando esa libertad de expresarse.

Considero que desde el otro punto, esas entidades económicas que son del poder político internacional, también no tienen el derecho de estar en un dialogo que es del pueblo, del país y en función del país. Si vemos en materia legal, considero que eso no es legal, mucho menos legítimo, porque de hecho cuando estamos hablando del derecho a la vida, considero que no hay dialogo sobre eso. Una vez se ha demostrado científicamente, políticamente, económicamente que esto está haciendo daño, entonces ya no es considerable decir: “vamos a diálogo y en que acuerdos quedamos”.

¿Qué estaríamos haciendo?,  es como preguntarle a alguien: ¿Quieres que te mate? ¿Quién va a decir que sí? Así de simple es como nos contrapone el gobierno en función de estas empresas, considero que eso es la peor indignación y la peor muestra que  lo que se quiere es exterminar a la población, no solo indígena si no de quienes vivimos en lo rural del país. Eso es lo que están demostrando, aunque aquí estamos,  pero para ellos no existimos.

¿Qué está pasando en los territorios con la criminalización de las mujeres?

Estadísticamente la mayoría de las personas que cohabitamos el país en cada uno de los departamentos, somos mujeres. Desde un análisis que hemos hecho como mujeres mayas, si hay una ola de violencia, las que salimos más afectadas somos nosotras la mujeres y los niños. Si existe un espacio de participación, pues las menos visibilizadas y escuchadas somos nosotras las mujeres. Nos cuesta tanto el lograr hacerles entender a la población en general y máxime al gobierno que nosotras existimos y que somos sujetas de derecho, que  no sólo estamos formando un numero en la toma de decisiones de un país.

Vemos que para las consultas, para las manifestaciones o en este caso los diálogos o los encuentros, las primeras en aparecer son las mujeres.

El poder económico ha visualizado que en las organizaciones de mujeres ellos pueden entrar, porque ya se les tiene hecho el trabajo de agrupar, organizar, entonces ellos ya sólo tienen que cooptar a esas organizaciones.

Lo mismo hacen con las propagandas o los mítines políticos, lo mismo hacen las empresas buscan a las organizaciones de mujeres,  para darles “proyectos” o “capacitaciones”. Nos ven como  si fuéramos nosotras el medio exacto para introducir sus ideas a la población. Y lo hacen porque las mujeres obviamente compartimos nuestras actividades, nuestro quehacer colectivo, nuestro quehacer comunitario, lo compartimos en la vida con nuestra familia.

Prácticamente el pensamiento y las practicas machistas históricas, quizás desde la colonia, eso ha generado que las mujeres vayan a reuniones, pero tienen que dar una explicación sobre a qué fueron,  qué función tienen todas esas actividades o qué les regalaron. Existe también ese cuestionamiento, hay muchas expresiones que al final, cohíben muchísimo la participación de las mujeres.

Las mujeres somos las principales que nos damos cuenta de la importancia de la madre naturaleza, porque nos relacionamos demasiado y somos parte de ella, pero también de ella vivimos y como nos da vida, como nos ve crecer; así es como nosotras vamos multiplicando, somos dadoras de vida, por nuestros hijos, nuestros nietos. Tenemos funciones distintas, pero nosotras consideramos que tenemos ese don, de dar vida, como también de recocer que es una labor grande que la madre naturaleza hace con todos.

¿Qué papel esta jugando la Iglesia Católica frente a la conflictividad en Huehuetenango?

Con el tema del miedo, por cómo se ha estructurado la defensa de lo nacional, nos hacemos la pregunta ¿en función de que y para quienes se está fortaleciendo?.  Desde la  seguridad, ahí es donde se introduce el miedo. Yo pensaba cuando el Presidente dio el mensaje de que la Iglesia sería testigo de honor del proceso del dialogo. La iglesia católica, o las iglesias en sí, representan un poder o un estatus social, donde nos pintan ese pensamiento de que allí esta la verdad y la justicia, y como esa no hay otra, porque vienen desde la palabra de Dios.

Con esta expresión y con esta postura, entonces decimos “bueno hay que hacerles caso entonces”. Es una forma de estrategia y política de cómo manipular a la mayoría, desde la Colonia viene todo esto, el miedo se introdujo a través de todo esto, desde los frailes que decían: “Si hacen esto es pecado es malo”,  “Si reclaman por tal cosa, también están haciendo algo malo”,  “Mejor estar callados, el refrán lo dice callado te defiendes mejor.” Estas prácticas son históricas, todo esto se fue introduciendo y se internalizó demasiado desde la otra parte,  desde la educación también se ha venido dando.

Puede ser que exista un poco mas de claridad, desde cada uno de quiénes desempeñan un papel desde la estructura de la iglesia. Sin embargo existe esa condición: “doy mi opinión pero tampoco me comprometo”, considero que ese es el papel que ha jugado la iglesia.

¿No pueden hacer tal cuestión porque atenta contra la dignidad? O ¿no pueden hacer porque atenta con la espiritualidad?, atenta con todo, contra las buenas practicas. Creo que desde el fondo de esas expresiones para nosotras va mas allá, no es solamente ese hecho de no pelearse, porque al final ellos (gobiernos y empresas) son los que pelean contra el pueblo, y no es el pueblo el que esta peleando, si no que,  es el pueblo el que se está defendiendo.

Al final hay muchos hechos que deben de ser profundizados y desde esa parte yo creo que sí genera duda cuál va a ser la postura pública de Ramazzinni, pero que también cuál es en realidad a fondo la intervención de la iglesia. Porque pensamos también incluso que estratégicamente el gobierno utilizó, utiliza o quiere utilizar a la iglesia para apaciguar este momento y decir “como me están diciendo que soy y que sigo siendo genocida, entonces ¿por qué no utilizo a la iglesia como escudo?, para que no lleguemos a cuestiones mas allá, avanzando en la justicia internacional. Que digan que también yo tengo conciencia y que quiero hacer las cosas pacíficamente”.

Yo desde allí lo concibo, y habría que ver cual es la postura de Ramazzini en cuanto al planteamiento, porque yo  veo es que lo están utilizando, ahora lo que  nos queda ver es si él se deja utilizar de alguien.

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Blanca Faustina Jiménez Gómez

Sobre la criminalización, quiero agregar el papel que jugamos las mujeres mayas, desde la base en donde nos encontramos, desde ahí reafirmamos el sentir y el accionar.  No sólo tenemos el discurso, sino que tenemos las acciones, tenemos esa relación como mujeres mayas con la madre tierra, estamos constantemente en esa relación con ella.

Esto nos enriquece, nos da vida, porque venimos de la tierra y regresamos a la tierra. Las acciones nos enriquecen y hemos logrado obtener de las compañeras, de las hermanas, de las abuelas y los abuelos esos conocimientos. Es el sentir propio de nosotras y lo intercambiamos con las compañeras.

Lamentablemente, hay grupos, hay asociaciones de mujeres que con facilidad las utilizan, provocando división y manipulación, con eso  no estamos de acuerdo, porque las utilizan los partidos políticos y el gobierno.

Nosotras a través de la cosmogonía reafirmamos esos sentimientos que llevamos adentro y como Movimiento de Mujeres Mayas, nos permite un poder político cuando yo reafirmo que soy una mujer maya Mam y si domino mi idioma nos reafirma en ese poder. Tal vez no es un poder económico ni material,  pero es un poder espiritual que llevamos por dentro. Nos sentimos tan bien que genera mucho más animo para las demás compañeras, para las más jóvenes, principalmente a las mujeres jóvenes y las niñas.

Como personas la criminalización sí nos toca,  tenemos emociones encontradas en muchas ocasiones y también las experiencias vividas. Habemos mujeres que hemos vivido el conflicto armado, han sido tocada nuestra dignidad, nuestras familias, entonces nos hace revivir todo esto.

La unidad, la colectividad nos da fuerza.  Al estar con la naturaleza, con la madre tierra, con el agua, con los árboles, compartimos también esas emociones que son negativas y también compartimos las alegrías, las emociones positivas. Todo eso nos da fuerza para seguir adelante, no tenemos los recursos materiales como lo hemos dicho, para estar presentes con cada una de las compañeras que sufren directamente, físicamente.

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Hermelinda Simón Diego

¿Qué alternativas quedan entonces frente a los planteamientos del gobierno y de las empresas?

Lo  fundamental debido a toda la situación que ocurre actualmente, es la unidad; unificarse entre nosotras las mujeres, como pueblos, pero también que tenemos que plantear la forma de estar unidas, porque cada vez nos dividen las empresas, lo hacen a través de los programas de gobierno. En las comunidades o en los pueblos en donde hay presencia de las empresas, el gobierno siempre llega con sus programas, supuestamente con el desarrollo, para decir que esta contribuyendo y decir que esta con el pueblo.

Como comunidades y como pueblos lo que toca es la unidad que debe de haber entre nosotros y nosotras. Para las mujeres es un reto más complejo, porque como mujeres somos excluidas en varios espacios y  somos mucho mas excluidas en estos espacios en donde se toman decisiones.

Estamos claras  que cuando se trata de la madre tierra y de la madre naturaleza, nosotras tenemos que estar allí, hemos estado y vamos a seguir estando. Es un trabajo y nos toca como mujeres mayas, es lo que estamos retomando, hablando, dialogando.

Como lo menciona María Guadalupe, es ése el consenso de que vamos hacer, cuál es nuestra posición frente a todo esto, porque cada día es diferente lo que esta pasando. Por ejemplo el caso de Santa Cruz Barillas: el 17 de julio nuevamente fueron capturados dos compañeros que fueron presos políticos, el 3 de septiembre llega Otto Pérez al municipio a burlarse del pueblo de Barillas, con todo lo que fue a decir y después de esa semana, sucede la sentencia de los acusados, los que mataron al líder comunitario el 1 de mayo 2012  ahora están libres.

Tenemos que trabajar, analizar  y estamos claras cuál es el camino que debemos seguir, qué queremos. Pero nos toca vivir  la criminalización y  la persecución, cada vez que decimos con lo que no estamos de acuerdo,  como respuesta está la persecución hacia nosotros y nosotras.

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María Guadalupe García

¿Cuáles son los retos para las mujeres en la defensa del territorio en estos momentos?

Los retos, los desafíos, son bastante grandes. Como decían las compañeras, la construcción de la unidad, la organización, y también la información. Porque si la información llega manipulada hacia nosotras ¿qué hacemos?, pues nosotras también tenemos deber y compromiso de informarnos, de hacer nuestro propio análisis de lo que esta pasando en nuestras comunidades, alrededor, en nuestro país y en el exterior. Pero desde el sentir, pensar y la mirada de las mujeres mayas. Entonces desde allí también nos estamos formando, porque a través de la formación tenemos que hacer las propuestas, de cómo realmente nosotros queremos vivir, de fortalecer y practicar los principios y valores. Armonía, equilibrio y reconocernos también que somos mujeres diversas, pero esa diversidad nos da la fuerza para seguir adelante. Relacionarnos, contactarnos nuevamente con la madre tierra, porque allí esta la fuerza.

Hay muchas cosas por hacer  y en eso pues vamos caminando las mujeres, recordando que tenemos claro que cada vez más estamos reivindicando nuestros derechos: a la vida, la vida de nuestros pueblos, el territorio y nuestras consultas comunitarias, eso es lo que nos da la fuerza.

Invitamos a los otros pueblos, a nuestras comunidades a seguir luchando. Sabemos pues que estos planes de saqueo no es solamente para Guatemala, esos son planes transnacionales, la lucha nuestra será la lucha de los pueblos, de Mesoamérica pero también de otros pueblos. Entonces unámonos pues en esta lucha, la madre tierra es la vida, sin ella nosotros no seriamos nada. Hacemos ese llamado a que todos y todas defendamos el territorio y la vida.

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