Guatemala Comunitaria

Movilización mundial por Ayotzinapa. 20 de noviembre de 2014, Guatemala.

 

Por Jonatan Rodas – Maestro en Antropología.

El 20 de noviembre cerca de las tres de la tarde Ignacio comenzó a caminar. Fueron cerca de tres metros de distancia de caminata sin valerse de nada más que de sus propios pies. La alegría de quienes lo vimos fue inmensa. Bien pensado el acontecimiento se trataba ni más ni menos que de sus primeros pasos en el mundo, sus primeros pasos solo. En adelante el Nacho comenzará a caminar más y más y de manera progresiva irá recorriendo más distancias, como espero que sea. Esta vez caminó hacia mí pero estoy seguro que a medida que vaya descubriendo el mundo que le toca vivir su dirección muchas veces irá por caminos opuestos a mi existencia, como es necesario que sea, pero también muchas veces en contra de mi voluntad y mis deseos.

Ese mismo día muchos otros caminaron también, pero lo hacían no para descubrir un nuevo mundo como mi Nacho sino para protestar contra el mundo que se les negó a otros cuarenta y tres. En mi condición de padre desde que supe del caso de esos cuarenta y tres estudiantes desaparecidos por el estado mexicano no dejé de pensar en sus padres y en sus madres, en el dolor que podrían sentir ante la incertidumbre del paradero de sus hijos, o quizás la terrible certeza de que fueron asesinados. Pensaba en el Nacho (o quizás más en mí) y en el terrible dolor que podría causarme su desaparición. Ahora que comenzó a caminar me asusté más. Tendré que estar más atento a los lugares por donde camina, a las cosas que toca y a los obstáculos que encuentre. Quizás un día de tantos (como ya sucedió) me sienta culpable porque se cayó. Pero es seguro que en el futuro no estaré cerca de él, y el tampoco querrá que yo esté.

Como me gustaría poder evitarle cualquier dolor, que no creciera nunca y que nunca tuviera que correr el riesgo de ser agredido por pensar y actuar fuera de la norma y el status quo. Pero es imposible. Una vez que alguien empieza a caminar no se le puede detener, no se le debe detener. La emoción que me produjeron sus primeros pasos me devolvieron por un instante versos que en otras épocas iluminaron mis sueños. “Caminante no hay camino” decía Antonio Machado. Y fui feliz de recordar. Pero también recordé la contundencia aún mayor de Roque Dalton cuando decía

Uno tiene en las manos un pequeño país,

horribles fechas,

muertos como cuchillos exigentes,

obispos venenosos,

inmensos jóvenes de pie

sin más edad que la esperanza[1]

Y es verdad. Es verdad como el poeta dijo que preguntarán qué fuimos, quizás su padre, su madre, quienes ahora estamos cerca de él, preguntará quienes le antecedieron y a quienes maldecir (o bendecir) con el recuerdo. Y, abusando del parafraseo, o único que puedo decir es que para eso estamos aquí (su madre, yo, y todos quienes lo queremos) custodiando para él el tiempo que nos toca. Y he querido grabar el momento en mi memoria (también lo hice en el teléfono) porque esta memoria luego será de él. Y sabrá que el día que el caminó caminaron muchos más por aquellos a quienes les fue truncado el paso, por aquellas madres y padres que no verán a sus hijos caminar más y por todos los que vendrán después. Voy a guardar ese momento en una cajita de memoria donde él algún día él lo podrá encontrar, que quiera hacer con él eso no lo sé, pero sí sé que el mundo que yo quiero mostrarle en este momento es uno donde el abuso, la prepotencia y el irrespeto a la condición humana no tengan lugar, y si lo tenga la aspiración de un mundo más justo, equitativo y respetuoso. Esos son los caminos que yo le puedo trazar para su largo caminar, espero que en el futuro formen parte de su trayectoria y aún más que lo hagan de manera renovada y mejor, como él y otros hombres y mujeres del futuro lo sabrán hacer. Por eso estoy aquí, gritando de emoción al verlo avanzar, diciéndole que siga, que vaya más. Que camine y que camine con muchos más. Su sonrisa es de sonrisas colectivas, el poeta lo sabía muy bien. Y hoy que miles y miles rememoran y exigen la presencia de los cuarenta y tres estudiantes de Ayotzinapa, es necesario volver a evocar las palabras de ese poeta:

 Porque veo la salida del sol

lleno de flores, talcos y juguetes.

soy feliz por la niñez futura

cuya ágil estatura nueva,

la llevo guardada en mi corazón

pobrísimo.

soy feliz con mi alegría

porque nada puede impedir

el nacimiento de los niños

al finalizar mi siglo 20

bajo otra forma de vivir

bajo otro aire profundo.

soy feliz por la niñez del mundo

venidero….[2]

Cuarenta y tres más se han sumado a la larga historia de lucha de mujeres y hombres de este continente. Y nosotros con el Nacho queremos proclamarlo a grandes voces, llenos de júbilo universal[3].

[1] “Por qué escribimos”, Roque Dalton.

[2] Retorno a la sonrisa, Otto René Castillo.

[3] Ibidem.


Por Alba Hernández y Maribel Segura 

5 de noviembre de 2014 en la ciudad de México, diversas universidades públicas y privadas, así como alumnos de educación media superior, académicos, sociedad civil y organizaciones sociales, se dieron cita a las 4:00 pm afuera de la residencia oficial de Los Pinos, para participar en la tercera jornada global de acción por Ayotzinapa.

El gobierno mexicano detuvo recientemente al ex alcalde José Luis Abarca en compañía de su esposa, presuntos responsables de la muerte de seis personas y la desaparición de 43 normalistas. Al mismo tiempo el gobierno cita a los padres de familia para informarles sobre la detención de la pareja Abarca, pero sin avances reales acerca del paradero de sus hijos, hecho que ha indignado a la sociedad mexicana.

El contingente de manifestantes lo encabezaron los padres de familia, después los estudiantes normalistas de Ayotzinapa, en seguida las normales rurales de Oaxaca, Chiapas, Tlaxcala, Puebla, Guerrero, posterior las cinco normales urbanas, después los del INMBA, el Conservatorio de Música, IEMS, Arte- Centro, y los grandes contingentes de la UNAM, Politécnico, UAM, UACM, ENAH, Ibero, La Salle y demás centros educativos.

La movilización fue acompañada con un grito de reclamo por la aparición de los 43 estudiantes desparecidos, entre las consignas está contar del 1…al 43 y después gritar ¡Justicia!. Justicia para un pueblo que ha va perdiendo todo, porque en México este caso no es aislado, en este país existen 25,000 mil desaparecidos y el Estado no ha dado muestras de apoyo y mucho menos de resolución a esta problemática.

La sociedad civil acompaña el andar de los manifestantes, porque en México la esperanza se está diluyendo, como lo menciona una mujer “si matan a nuestra juventud, ya no tendremos nada”. Desde el Norte hasta el Sur, se han dado muestras de solidaridad hacia los 43 normalistas desaparecidos, y es que en México ha todos ha tocado el secuestro, asesinatos, desapariciones, y desempleo.

Los jóvenes de ahora no tienen un futuro prometedor, por eso se les llama los “ninis”es decir lo que ni trabajan, ni estudian. Pero ¿será verdad?, en la mega marcha muchos eran los jóvenes que con el rostro descubierto gritaban consignas de “ Peña, te metiste con la generación equivocada”.

Al llegar al Zócalo, los padres de familia tomaron de nuevo el micrófono para agradecer la solidaridad de los capitalinos, asegurando que no pararán hasta encontrar a sus hijos, 43 muchachos que han acaparado la opinión internacional desde Asia, África, Europa y América y han hecho visible la barbarie de México.

Es importante señalar la participación de la iglesia a través de los Ecuménicos, quienes realizan un ayuno de 48 horas exigiendo la aparición de los 43 jóvenes, han montado en el Zócalo un campamento y una ofrenda con fotografías de los desaparecidos.

En los medios de comunicación nacional, se habló poco de la marcha que aglutinó a miles de personas ya que el último contingente arribó a las 9:00 de la noche al Zócalo. Sin embargo los medios se centraron en un metrobús que fue quemado en la estación Ciudad Universitaria, cerca de la UNAM, cobertura total donde los lemas fueron: vandalismo, delincuentes, pérdidas económicas, y con ello apoyaron las acciones que los granaderos realizaron, entre las que estuvieron lanzar balas de goma a los estudiantes; hoy, uno se encuentra hospitalizado, además capturaron a siete más, a quienes se les atribuyen los disturbios.

Hoy, 6 de noviembre continúan diversas movilizaciones de los estudiantes en apoyo a los normalistas de Ayotzinapa, se están realizando cercos a dependencias de gobierno, así mismo mesas redondas, actos culturales y marchas. Con una idea clara, denunciar los hechos del gobierno, su incapacidad y como único responsable de la desaparición de los 43 normalistas.

 

 

 

 

 

 


Escuela de Cultura Popular Martires del 68
Por Patricia Karina Vergara Sánchez
Feminista, periodista y profesora en México

Por Patricia Karina Vergara Sánchez

“Venimos a gritar que la violencia sexual y el feminicidio son crímenes políticos, son actos represivos contra la desobediencia cotidiana de las mujeres”.

Unas cien mujeres y algunos hombres se reunieron este 9 de marzo en punto de las 12 del día frente a la estación del metro Doctores en la Ciudad de México para participar en una caminata-acción por la justicia respecto al reciente caso en donde una joven tepiteña de 20 años fue violada y posteriormente encarcelada por defenderse del agresor. La mayoría de las asistentes vestían de negro y morado y cubrían sus rostros con pasamontañas, antifaces o trozos de tela. Ahí desplegaron mantas y carteles con mensajes por justicia hacia Yakiri y a todas las mujeres que han sufrido violencia machista.

Comenzaron la jornada con una mujer encendiendo un incensario y con el humo generado por él fueron limpiando el camino que recorrerían de aquellas energías que deja la violencia feminicida.

Después, mujeres enmascaradas leyeron un pronunciamiento:

“La clausura del Hotel Alcázar es un hecho que justificamos y consideramos como acto de reparación y resistencia feminista. …queremos hacer memoria, justicia y exigir que se hable con la verdad. Verdad que ubicamos en la voz de Yaki. Verdad que denuncia las complicidades de hombres dentro del sistema de justicia que estuvieron impidiendo la libertad de una mujer que se defendió legítimamente. Verdad que denuncia que el machismo hace parte de las políticas de justicia que privilegian y encubren a los verdaderos culpables”.

Iniciaron un recorrido que cubriría las mismas calles que recorrió Yakiri Rubio, incluyendo aquellas en dónde la secuestraron y llevaron al hotel en que fue sometida a tortura y violación.

Las mujeres manifestantes demostrando su excelente capacidad de organización llevaban a cabo distintos actos concomitantes durante su recorrido: Algunas, con auxilio de un audio montado en una camioneta, leían explicaciones de lo que había ocurrido en esas calles y hacían reclamos de justicia. Se coordinaban con aquellas que llevaban los tambores e iban lanzando rítmicas consignas de autojusticia feminista:

“Ante la violencia machista: Autodefensa feminista”. “Ante una violación, machete al cabrón”. ”Verga violadora, a la licuadora”.

También avisaban a las y los habitantes de la zona sobre lo que estaba pasando:

“Alerta vecina, violador en la esquina. Alerta vecina: aquí vive un feminicida”.

Otras mujeres pegaban con engrudo en las paredes de la zona carteles que denunciaban los hechos. Unas más repartían volantes que parecían un atractivo panfleto publicitario, pero al leerlo se encontraba una denuncia del caso y la forma en que el Hotel Alcázar ha sido cómplice de la violencia hacia Yakiri y otras personas.

También había mujeres que tomaron la tarea de ir plasmando con pintura y unas sandalias de goma, las huellas de los pies de Yakiri por la ruta que recorrió. Un camino que quedó plasmado en el pavimento y en la memoria de quienes buscan justicia para las mujeres.

Cuando llegaron al  cruce de las calles Dr. Liceaga y Jiménez hicieron un alto y denunciaron que en ese lugar el 9 de diciembre del 2013, Yakiri Rubio Aupart  fue secuestrada por Luis Omar y Miguel Ángel Ramírez Anaya. La amenazaron con un cuchillo y la obligaron a subir en la moto.

Ahí, se realizaron algunos actos-performance, entre ellos el de un muñeco al que llevaban colgado por el cuello. A éste le cortaron un grotesco pene de cartón rosa; las asistentes lo golpearon con palos y le prendieron fuego. Mientras tanto leyeron un poema que invitaba a los agresores a no volver a dormir tranquilos.

Los vecinos de la zona miraban a lo lejos con curiosidad.

El camino se reanudó y los mensajes recordaban a las vecinas y vecinos de esa colonia que no merecen vivir junto a un secuestrador, violador y feminicida, ni tener alrededor policías ineficientes y probablemente corruptos.

Frente al Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal (TSJDF), que está apenas a unos minutos de donde fue secuestrada Yakiri, la consigna fue:

“¡Vergüenza, vergüenza, la justicia sin vergüenza!”

Ahí señalaron al TSJDF, a la agencia 50 del Ministerio Público (MP), a las y los policías como cómplices cotidianos de la violencia feminicida que vivimos las mujeres.

“Estamos aquí para decir públicamente que Yaki nunca debió ser privada de su libertad. Estamos aquí para denunciar que las condiciones actuales del proceso legal, el “exceso de legítima defensa”, es una respuesta corta y falsa. Nuestra exigencia es una justicia que tenga en cuenta los crímenes hacia los cuerpos de las mujeres. La legítima defensa nunca será un exceso frente a las agresiones feminicidas.

No nos callaremos, no dejaremos de hacer ruido, no pararemos de señalar al MP 50, a la fiscal Lucía Reza, al procurador Rodolfo Ríos Garza, a Santiago Ávila Negrón, al Tribunal Superior de Justicia, a Alejandro Fernández, y a todos los cómplices, violadores y feminicidas implicados en esta trama”.

Las manifestantes se trasladaron posteriormente hacia el Hotel Alcázar, bajo la consigna: “Hotel Alcázar, guarida de violadores”. “La complicidad es feminicidio”.

Ahí, la mujer del incensario y otras realizaron un ritual a la entrada del lugar con flores y veladoras. Luz para la energías de tanto dolor y horror que ha visto ese espacio.

En ese lugar las mujeres terminaron la ruta clausurando con cárteles el Hotel alcázar, señalándolo como guarida de feminicidas y violadores. Añadieron que no solamente ahí atacaron a Yakiri Rubio, sino también violaron a un niño del barrio vecino de Tepito en el 2013 y se sabe que otras personas han sido torturadas por la policía cuando el hotel era casa de seguridad, antes del 2001. Además, de que los vínculos delincuenciales entre el hotel, el MP y los hermanos Ramírez Anaya, se han evidenciado con el caso de Yakiri.

“Es por ello que venimos a señalar y denunciar la complicidad del encargado del hotel Víctor Núñez y de la recepcionista quienes siguen libres y tranquilos a pesar de ser cómplices de las atrocidades que suceden en sus habitaciones y quienes, además, fueron los que recomendaron a Yakiri lavarse y callarse para no meterlos en problemas. Denunciamos su complicidad con los hermanos Ramírez Anaya, quienes entraron a este hotel a violar como si estuvieran en su casa, teniendo a su disposición habitaciones abiertas para llevar a cabo sus crímenes.

Denunciamos a Alejandro Fernández, delegado de la Cuauhtémoc, porque su silenciamiento y su inacción es cómplice de todas y cada una de las violaciones y torturas que han sucedido en este hotel. Y ya que nadie ha clausurado esta guarida de feminicidas y violadores, antigua casa de seguridad, lo cerramos nosotras, recordando a las vecinas y vecinos, que si la Justicia Mexicana es misógina y encubre a todos estos violadores y feminicidas, nosotras no nos callamos, y seguimos condenándolos”.

Cuando terminó la lectura de su pronunciamiento, aparecieron globos con pintura roja que bombardearon el lugar.

Finalmente, las mujeres indignadas se retiraron hacia un parque y tianguis cercano y se dispersaron perdiéndose entre las calles de la ciudad.

Unos minutos después, frente al hotel manchado de rojo y con los avisos de clausura pasaron dos mujeres de la colonia con sus hijas e hijos al lado y bolsas de mandado en las manos. Se quedaron sorprendidas mirando hacia el  hotel. Una de las niñas, de unos nueve o diez años de edad, recogió uno de los volantes que estaba en el piso  y lo leyó:

 -Aquí fue mamá, aquí fue lo de Yakiri-. La madre también leyó:-No pensé que fuera tan cerca, que fuera aquí -.

Las dos mujeres apresuraron el paso de les niñes y se alejaron comentando en voz baja entre ellas.

En los oídos de quien esto escribe queda resonando un mensaje de las mujeres que se manifestaron:

“Hacer justicia es denunciar lo que ha pasado, visibilizarlo, sacar a la luz la verdad, condenarlo socialmente, y señalar la misoginia imperante que estructura los procesos jurídicos contra las mujeres que nos defendemos”.