Guatemala Comunitaria

 

Gladys Tzul Tzul[1]

 

A la memoria de nuestros muertos del 4 de octubre en Chuimeq’ena’ y  del 20 de septiembre en San Juan Sacatepéquez. 

Porque con  ustedes viviremos.  

 

¿Por  qué?  Si  es sabido popularmente que  cuando las comunidades  de Chuimeq’ena’ (Totonicapán)  se manifiestan  nunca lo hacen armadas.  ¿Por qué disparar más de 108 casquillos y lanzar más 90 bombas lacrimógenas a mujeres, hombres  y niños que estaban almorzando?. ¿Por qué insisten  en usar  su razón genocida  contra las sociedades indígenas? Si nuestras luchas comunitarias  siempre ha sido por la defensa de la vida y  nunca por la violencia.

Nos masacran a pesar  de que saben que nuestro trabajo, el de nuestros padres y madres sostiene en  gran parte la economía  de la sociedad guatemalteca.  Nos masacran  aún sabiendo que  del   k’ax k’ol que  realizamos  en Totonicapán para trabajar y mantener la montaña comunal, se nutren varias cuencas  que producen agua  que los perpetradores  de  las masacres  y sus familias beben  diariamente.

¿Por qué?  Si  el ejército y la policía no tiene que actuar combinadamente contra los bloqueos y las manifestaciones.  ¿Por qué  el  gobierno y las elites económicas  le dan tan poco valor a la vida y hacen de la muerte su forma para despojar y de gobernar?

Las interrogantes anteriores dan contenido a  las luchas de las comunidades de Totonicapán a dos años después de la masacre del 4 de octubre,  pero estas pregunta no son exclusivas  de Chuimeq’ena’,  son también útiles para pensar  lo que  está ocurriendo en  San Juan Sacatepéquez y en otros lugares que luchan por la dignidad de la vida y contra los proyectos extractivos.

Las interrogantes interpelan a los  que planean y ejecutan las  masacres y a quienes estarían encargados de  establecer procesos de investigación para promover justicia. Como sabemos que ellos hacen  caso omiso  a nuestros cuestionamientos, propongo que por el momento, entre todas y todos nos respondamos. Yo intento construir una respuesta, y  ésta puede ser alimentada por quienes luchan por la defensa soberana  de los territorios indígenas.

Nos masacraron el 4 de octubre del  2012 porque el levantamiento de  los 48 cantones de Chuimeq’ena’ contenía las luchas políticas  indígenas contra el agravio, el despojo y el tutelaje. Si bien es cierto que éste levantamiento se estructuró desde demandas  comunales indígenas y estaba protagonizado centralmente por  las 48  comunidades de Totonicapán, los objetivos no  se circunscribía exclusivamente  al interés  de las comunidades.

Lo que Totonicapán planteaba el  4 de octubre del 2012  tenían  como espíritu una negativa profunda contra las formas de dominación y explotación que el Estado, mediante el gobierno  ejerce sobre las sociedades indígenas y también sobre las no indígenas.

La protesta entrelazaba varios intereses, de tal forma que protestar contra la reforma constitucional, contra el aumento del kilovatio de   la energía eléctrica y contra la  reforma a la carrera magisterial podía producir un efecto expansivo y de  hermanamiento con varias luchas  que  se libraban –y se libran-  hoy  día  en Guatemala.

XXXXXX

¿Por qué no estamos de acuerdo  con la reforma constitucional  que modifica los artículos 1 y 66? Porque éstos  han servido como telón de fondo   para luchar  y defender las soberanía territorial de  las sociedades indígenas. La conexión entre el artículo 1 y 66  deja claro que su espíritu  es declarar al Estado-nación para que funcione como ente universal donde las  sociedades indígenas  aparezcan solamente como elementos  -casi folklóricos- que forman la nación. Esto atentamente contra lo que realmente somos los pueblos indígenas, es decir sociedades que organizan su vida cotidiana  en  tierras comunales. De ahí es donde se producen  el agua, la leña, la comida para los animales, los caminos, los cementerios, entre varios más.  Los pueblos indígenas  también han estructurado sistemas de gobierno para resistir y responder a la dominación, es desde estos sistemas de gobierno  o juntas  directivas  de alcaldes comunales  desde donde  se pacta y se ordena los medios concretos para  la vida.

XXXXXXX

Poner un freno a las abusivas maneras de aumentar el costo del kilovatio de la energía eléctrica y exigir  que nos  informaran cuál era la causa de los desmedidos aumentos tenía  mucha fuerza.  Porque esto representa un golpe a la economía familia  de la  gran mayoría de las sociedad guatemalteca.

XXXXX

 Decir:  no queremos que nuestras hijas e hijos estudien más años la carrera de magisterio. Decir:  no queremos  la reforma a la carrera magisterial. Porque para muchos jóvenes –como fue mi caso-  ser maestra  constituye  un lugar de movilidad social.  (marginal, pero al fin y al cabo de movilidad)  Lo mismos sucede con una considerable parte de las sociedades mestizas, donde las  carreras normalistas  representaban  la posibilidad de ingresar al mundo laboral.

Así pues,  el levantamiento del 4 de octubre apuntaba contra la  estructura  estatal de dominación y tutelaje que el Estado quiere mantener contras los pueblos indígenas, cuestionaba profundamente la propuesta educativa y decía no queremos que el costo de la vida siga aumentando. ¿Queremos saber por qué?.

Esas tres  causas tenía toda la potencia para expandirse nacionalmente.  Por eso nos masacraron. No digo de ninguna forma que Totonicapán sea el  centro de la lucha. Al contrario yo creo que las luchas  son plurales y cobran las formas y las intensidades  de manera diferente,  porque estas se encuentran ancladas  un territorio concreto y porque en Totonicapán  nos hemos nutridos  de las luchas ixiles,  k’anjobales, kaqchikeles, mames, solo por nombrar algunas.

Cuando el  ejercitó masacro a  Rafael Batz  y Santos Nicolás Menchú, de Pasajoc; Jesús Baltazar Caxaj Puac, Francisco Ordoñez, José Eusebio Puac Ordoñez, del cantón Chipuac; y Arturo Félix Sapón Yax, de Panquix. No  sólo masacro a seis personas. Nos  masacró a las 48 comunidades de Totonicapán porque sus nombres, sus vidas y sus muertes tienen una intima conexión con las luchas contra los tributos coloniales de las que fueron protagonistas Atanasio Tzul. Felipa Tzoc y Lucas Akiral en 1820. Sus nombres, su vida y su muerte son parte de nuestra historia política que Atanasio Tzul, Felipa Tzoc y Lucas Akiral.

Ante la matanza,  las 48 comunidades respondieron con   solidaridad, con pancartas de denuncia, con flores, con azúcar, con velas,  con arte. Respondimos   con el K’astajimen, con el despertar, por que aún en medio de la muerte y el dolor las sociedades indígenas siempre tuvieron la capacidad de organizar   lo bello.


[1] K’iche’ de Chuimeq’ena’. Comunidad de Estudios Mayas. Doctoranda en sociología por la ICSYH de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, adscrita al área  de investigación: entramados  comunitarios y formas  de lo político. Su tesis doctoral se denomina: Comunidad Indígena: Una  genealogía de los sistemas de gobierno en Chuimeq’ena’.  Actualmente, vive en el Ecuador,   donde realiza una estancia doctoral  sobre los levantamientos indígenas de la década de los 90, desde el Centro de Investigación  de Movimientos   Sociales  del Ecuador. –CEDIME- y la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales. Sede Ecuador.

Deja un comentario

En periodismohumano queremos que los comentarios enriquezcan el debate o la noticia. Por eso hay unas normas de decoro a la hora de comentar. Comenta sobre contenido que acabas de leer y evita el abuso de mayúsculas. Si tu texto tiene varios enlaces, puede que tarde un rato en aparecer. Los comentarios son libres y abiertos pero eliminaremos toda referencia que consideremos insultante o irrespetuosa