Guatemala Comunitaria

Por Quimy De León

Caso Sepur Zarco

La sala de audiencias del juzgado de Primera Instancia de Mayor Riesgo B estaba llena el día de hoy. En ella estuvieron presentes muchas mujeres mayas, tambien mujeres defensoras de derechos humanos, otras personas acompañantes y periodistas. Esta sala está ubicada en el nivel 14 en la Torre de Tribunales en el centro de la ciudad capital. El tribunal está presidido por el juez Miguel Ángel Gálvez. Hoy fue un día histórico pues se llevó a cabo la audiencia pública de primera declaración en contra del coronel del ejército Esteelmer Reyes Girón y el ex comisionado militar Heriberto Valdez Asij.

El ex comisionado militar Heriberto Valdez Asij, abogado defensor y el coronel Esteelmer Reyes Girón.

A estos dos sujetos se les considera responsables de violación y esclavitud sexual “contra 15 mujeres maya q´eqchi´, también de la desaparición forzada de más de 20 personas.” [1] A ellos se les acusa de delitos contra la humanidad. Al coronel del ejército Esteelmer Reyes Girón además se le acusa de asesinato y a Heriberto Valdez de desaparición forzada.

La mayoría de la gente que asistió a ésta audiencia eran mujeres indígenas, algunas de organizaciones de mujeres, de derechos humanos y medios de comunicación. Afuera no dejaba de llover mientras los dos acusados estaban sentados acompañados de su defensa legal, esperaban que transcurriera el tiempo para dar su primera declaración, hasta que el juez declaró que el proceso debe seguir y que quedan ligados a proceso y en prisión preventiva. Será el 3 de octubre la nueva cita en el mismo juzgado para continuar con el proceso.

Heriberto Valdez Asij ex comisionado militar

Justicia por violación y esclavitud sexual

Sepur Zarco es una comunidad que se ubica en el municipio de El Estor en Izabal. En ella, durante los años más duros de la guerra y el genocidio, se construyó en el año de 1982 [2] un destacamento militar. En este lugar como en otros, los militares cometieron una serie de crímenes tipificados como de lesa humanidad, entre ellos,  la violación y esclavitud sexual durante al menos seis meses en contra de aproximadamente 20 mujeres. A varias de ellas, además, les habían desaparecido o asesinado a sus esposos o familiares.

Las mujeres que se atrevieron a no permitir que estos crímenes quedaran impunes, que se atrevieron a hablar y a pasar por una serie de momentos y trámites engorrosos que alargan el tiempo de espera para que la justicia vaya tomando forma, son nuestra motivación para reflexionar, pensar y seguir actuando a favor de la verdad y la memoria.

Cubiertas con colores y con tejidos llegaron a sentarse frente a sus perpetradores. No llegaron solas, llegaron acompañadas por varias personas, mujeres comunitarias, por organizaciones de mujeres que conforman la Alianza Rompiendo el Silencio y la impunidad. Son ya varios y firmes los pasos que se han dado hasta llegar a este momento, éstos son [3]:

  • El 4 y 5 de marzo de 2010 se realiza el Primer Tribunal de conciencia contra la violencia sexual durante el Conflicto Armado Interno.
  • El 30 de septiembre de 2011, se presenta la querella penal ante el sistema de justicia.
  • Del 24 al 28 de septiembre de 2012, se desarrollan las declaraciones de anticipos de prueba de 15 mujeres y 4 hombres q´eqchi´.
  • El 14 de junio de 2014, se ejecutan dos capturas de responsables de violencia y esclavitud sexual.
  • El lunes 23 de junio de 2014, se inicia la Audiencia de primera declaración de los sindicados.

Mientras la Justicia llega

Ingresar en la torre de tribunales no es nada agradable. Las veces que lo he hecho ha sido para acompañar algún caso de alto impacto, relacionado con derechos humanos y sus constantes violaciones. Conocer y comprender cómo se mueve el poder en uno de los campos de lucha más complejos es escalofríante, además de lo difícil que es comprender cómo funciona el sistema de justicia y las mismas leyes y su manoseo. La mayoría de veces que he asistido a una audiencia, he podido comprobar más allá del discurso, que funcionan a beneficio del bloque de poder representado en las estructuras patriarcales políticas, militares, sociales, religiosas  y económicas que controlan en su mayoría hombres.

Aún así estoy convencida que si para muchas mujeres y personas sobrevivientes de genocidio y otros delitos contra la humanidad, es importante buscar la justicia en este campo, entonces éste se convierte en un campo estratégico para la disputa de sentido que se requiere hacer en nuestro país. La valentía de quienes se atreven a llevar hasta un juicio a sus perpetradores y abusadores, se convierte es una responsabilidad para la sociedad completa, para entender la historia y reconstruirla.

Conforme se va desarrollando la trama judicial, se van presentando pruebas, peritajes, testimonios y documentos de archivo existe la posibilidad de llegar a ratificar que lo que sabemos como pueblos, lo que hemos sabido siempre en voz baja y es que estos crímenes si ocurrieron, que si hubo genocidio, que si hubo violación y esclavitu sexual. Conforme avancen estos procesos esperamos que esto se convierta en una verdad histórica probada por un tribunal, tal y como ocurrió con el juicio por genocidio en contra de Efraín Ríos Montt. Este tipo de hechos marcan una huella en la historia, en la memoria colectiva, de las luchas de las mujeres y de las luchas feministas.

 

[1] Comunicado Alianza Rompiendo el Silencio y la impunidad. 23 de junio de 2014.

[2] El destacamento fue cerrado en el año de 1988.

[3] Ibid.


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Por Juan Calles

El calor es húmedo y pegajoso, el camino de terracería hace que nos agolpemos en la palangana del pick-up que nos transporta por las cercanías del rio Polochic. Una anciana con cara de molestia se acaricia el brazo derecho que se acaba de golpear por un movimiento brusco; se da cuenta que la observo y baja la mirada entre apenada e incómoda. “Usted se parece a Mamá Maquín” le digo con fingida timidez. Ella levanta la mirada y me hace sentir escalofríos cuando responde: “ese nombre no se menciona desde hace 36 años”, y vuelve a bajar la mirada. Volteo a ver a la gente que se amontona en el pick-up: todos fingen que no escucharon y ven distraídos hacia la nada.

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Mamá Maquín fue una lideresa Q´eqchi´ que encabezó la lucha por la tierra durante los años 70 en Alta Verapaz. Junto a decenas de campesinos y campesinas estaba frente a la municipalidad de Panzós el 29 de mayo de 1978, esperando una respuesta del alcalde de la localidad ante el despojo de tierras que sufrían. El complejo minero EXMIBAL, dedicado a la explotación de níquel, ocupaba tierras comunales y las que los campesinos usaban para sembrar su comida. Además, los megaproyectos de la Franja Transversal del Norte y la hidroeléctrica Chixoy amenazaban con expoliar las pocas parcelas que les quedaban.

Como respuesta a sus exigencias, ese día obtuvieron la represión del ejército de Guatemala, que desde temprano ocupó lugares estratégicos para atacar a la población civil desarmada. Las primeras ráfagas asesinaron a 35 personas. El eco de los disparos aún no se dejaba de escuchar, decenas de personas corrían por salvar su vida, el Ejercito hizo más disparos; hombres, mujeres y niños se abalanzaron a las lanchas que les esperaban sobre el río Polochic, en la carrera por salvar su vida volcaron los aparatos y murieron ahogados.

Entre los primeros asesinados se encontraba Mamá Maquín.

Durante una comparecencia pública en junio de 2011, el ex alcalde de Alta Verapaz, Wálter Overdick García, testificó sobre la participación de finqueros y altos mandos militares en la masacre ocurrida en 1978.  En esa audiencia habló de una reunión entre finqueros en Telemán, pedida por los hermanos Flavio y Héctor Monzón, así como por Amílcar SolísJoaquín González yEnrique Hernández, quienes buscaban la intervención del ejército porque los campesinos exigían tierra. Con la autorización de Guillermo de la Cruz -en ese tiempo Jefe del Estado Mayor Presidencial-, el ejército presente en Panzós secuestró y eliminó a algunos líderes campesinos, finalizando con la masacre el 29 de mayo.

Hasta hoy, ninguna persona ha sido acusada, ni perseguida judicialmente por esta masacre.

Después de cometida la masacre, la tropa que había llegado desde Zacapa tomó control absoluto de la población y en fosas comunes sepultaron uno sobre otro los cadáveres que inicialmente quedaron esparcidos en el centro del pueblo. Para ello se valieron de tractores que ya estaban preparados para ello.

Antes de llegar a Panzós quise hablar de nuevo con la anciana que me había pedido no mencionar el nombre de Mamá Maquín. Ella lo sospechó y me vio fijo a los ojos. Entonces entendí: el silencio nos ha sido impuesto, lo llevamos en el torrente sanguíneo, en los ojos, en las palabras que decimos el silencio nos ha mantenido vivos. Eso me decía ella con los ojos llenos de cansancio y dolor.

Cuando llegamos al pueblo, habían pasado 36 años de la masacre. La señora se bajó del pick-up, caminó lento hacia la plaza, se puso de rodillas y encendió algunas velas, se limpió algunas lágrimas de los ojos. El pueblo entero estaba en silencio, sólo el rumor del calor y del río se escuchaban en el ambiente.

La señora tomó aire y gritó, gritó con todas sus fuerzas, “NI EL OLVIDO, NI EL PERDÓN”.

Su voz retumbó por todo el pueblo. Era el momento de gritar, es el momento de dejar de callar.